6 - 8
|

Compartir historias 0-5, 6-8, 9-11, 12-14, 15-18 |
 |
Leídas o contadas, con libro o sin él, de noche o de día, en casa o fuera de ella, por doquier acechan las historias dispuestas a ocupar camas, interiores de salones y cocinas, de coches y otros vehículos, tomando por asalto los oídos y mentes de sus incautos moradores, con la sana intención de acaparar su atención tanto en la vigilia como en el sueño. Atacan a veces como arrulladores susurros, pero también saben presentarse en forma de inquietantes aventuras. Fragmentadas por capítulos o en versión íntegra, ahí están ellas tras recuperar su sonoridad, a conquistar el territorio que media entre el emisor y el receptor con un gran mensaje por bandolera: la literatura.
Cada vez más niños y niñas luchan esforzadamente para convencer a sus padres y madres de que la mejor despedida antes de que el sueño los lleve lejos es arroparles con algún retazo de literatura cantada, contada, comentada o leída. Y es que compartir cuentos y lecturas puede llegar a ser una forma privilegiada de relación entre mayores y pequeños.
Pues aunque esos jóvenes personajillos lo ignoren, intuyen como sólo sabe hacerlo la infancia que la práctica nocturna compartida de estas dos formas de literatura (la oral y la escrita) posee, entre otras cosas, un inmenso poder socializador, pues ya desde su más tierna edad llevan experimentando que la palabra compartida es casi como un talismán cuyo ejercicio les permitirá sentirse miembros de una comunidad, asegurándose así la conexión con la memoria colectiva.
Y hay que decir que son ya muchos los adultos que se han convencido de sus bondades y día tras día tratan de incorporar la práctica de la narración o la lectura compartida con sus hijos e hijas.
- Ya estoy listo para irme a la cama, papá. ¿Qué cuento nos vas a contar hoy? - ¿Qué cuento te apetece hoy, Calvin?
Así empiezan dos de las muchas historietas firmadas por Hill Watterson, el creador de Calvin que el humorista dedica a este imprescindible ritual que reúne a padre e hijo noche tras noche a los pies de la cama de este último. Y ello, a pesar de que Calvin es un maestro en poner a prueba la paciencia de su esforzado pater familias y en convertirlo en víctima de su insaciable imaginación e hiperactividad.
Quizás la razón de su reiteración consista en que padre e hijo se sienten abrigados por la voz, esta dama de glorioso pasado, sólido presente y nada incierto futuro y por las historias que tan bien sabe sonorizar. Entre sus acciones más conocidas está la de demostrar con pruebas más que tangibles que es una compañía muy adecuada y especialmente placentera, revelándose como una de las mejores garantías de la cercanía entre unos y otros, de su deseo de hacerse mutua compañía, y de constituirse en recíprocos consejeros y guías.
Reconocer, identificar, recrear mediante la imaginación son los tres principales estadios por los que pasa alguien cada vez que, como sucede con Calvin, recibe una historia. Para el receptor, el primer paso consiste en descodificar lo que ha sido transmitido, interpretar el mensaje interiorizándolo.
Luego, al reconocer aquello de lo que se habla, lo vivirá como algo que se puede compartir, que es común a los demás, que pertenece también a otros individuos. Al aprehender el relato como algo personal y, a la vez, como propio del grupo, no le será difícil al receptor sentirse miembro del grupo formado por los que también han recibido el cuento.
Finalmente, el mensaje recibido es recreado mediante la imaginación del oyente, estableciéndose así una intensa relación entre él y quien cuenta, pues al compás del sonido de su voz y de cuanto va diciendo, se produce una interesante carrera que pone a prueba las hipótesis elaboradas en el transcurso de la recepción del relato, comprobando las posibles coincidencias, etc.
Si bien es cierto que cuando los hijos son pequeños el ritual nocturno de recibir el sueño con un cuento forma parte de las acciones propias de este momento del día, también lo es que al acercarse a la adolescencia éstos prefieren prescindir de esta presencia, pues consideran la noche algo para su uso exclusivo y desean saborear las lecturas a solas. Mas, ¡ay de aquel padre o madre que de por terminada tan deliciosa práctica con la excusa de que el hijo ha crecido y ya tiene edad y suficiente autonomía para adentrarse a solas en la lectura! Sería como olvidar que la presencia de este ritual constituye un buen refuerzo de los canales de comunicación entre las personas y su reincidencia es un termómetro ideal para medir el estado de las relaciones con los hijos.
Además, cuantos más cuentos contados, cuantas más lecturas en voz alta, más oportunidades tenemos los adultos en convertirnos en transmisores de cultura, en soportes activos de un saber heredado, que en definitivita es uno de los roles más privilegiados a los que podemos aspirar y que con más pericia nos otorgan nuestros jóvenes compañeros literarios.
¿Qué compartir?
Mucho hay para compartir.
Para empezar, los cuentos de tradición oral, aquellos que se dejan contar sin apenas pensar. Que no sufran los que no se acuerden muy bien de ellos: algunos se pueden encontrar confortablemente guardados por las páginas de los libros que generosamente vierten su contenido sobre quienes se atreven a penetrar en su interior.
De uno en uno:
El pequeño conejo blanco Adaptación de XOSÉ BALLESTEROS Pontevedra: Kalandraka, 2006
La bruja rechinadientes MEROTO, Tina; QUARELLO, A.C. Pontevedra: OQO, 2005
Tragaldabas ALBO, Pablo; QUARELLO, A.C. Pontevedra: OQO, 2006
Cuentos unidos por un hilo narrativo de nueva creación:
Cuidado con los cuentos de lobos CHILD, Lauren Barcelona: Serres, 2000
Quién teme al lobo feroz CHILD, Lauren Barcelona: Serres, 2003
Recopilaciones y antologías:
Cuentos completos de Perrault Madrid: Anaya, 1997
Cuentos de los Hermanos Grimm Barcelona: Circulo de lectores, 1996
Cuentos de Andersen Madrid: Anaya, 1999
Cuentos rellenos BALZOLA, Asun Madrid: Gaviota, 2000 Cuentos de todos los colores Barcelona: RBA, 2004
Cuentos de siempre para niñas y niños de hoy ROS VILANOVA, Roser Barcelona: Associació de Mestres Rosa Sensat, 2004
Muchos de los libros mencionados en esta lista pertenecen a la familia del álbum, una tipología de libros en los que la ilustración forma parte indestructible del discurso narrativo y que en pleno siglo XXI se define ya como una de las formas más extraordinarias e innovadoras de la literatura contemporánea. Comparten este privilegio con otras historias de reciente creación que pertenecen también a la noble estirpe de la narrativa y que, aunque rompiendo sus fronteras, constituyen un nuevo género llamado álbum y que poco tiempo atrás se situaba entre las artes visuales más que las literarias.
He aquí una pequeña lista de ellas encaminadas a solazar el apetito de pequeños grandes lectores de imágenes y seguir acompañándoles en su imparable afán por crecer y saber más:
Pequeño azul pequeño amarillo LIONNI, Leo Kalandraka, 2007
El grillo silencioso CARLE, Eric Madrid: Kókinos, 1990
El paseo de un distraído RODARI, Gianni Boadilla del Monte (Madrid): SM, 2007
Un león en París ALEMANGNA, Beatrice Boadilla del Monte (Madrid): SM, 2007
Frederick LIONNI, Leo Pontevedra: Kalandraka, 2007
Nadarín LIONNI, Leo Pontevedra: Kalandraka, 2007
Un millón de mariposas VENDEL, Edgard van de Arcos de la Frontera (Cádiz): Barbara Fiori Editora, 2007
La composición SKÁRMETA, Antonio Caracas: Ekaré, 2000
Ana Frank POOLE, Josephine Barcelona: Lumen, 2005
Emigrantes TAN,Shaun Arcos de la Frontera (Cádiz): Barbara Fiore, 2007
Los últimos gigantes PLACE, François Barcelona: Leopold Blume, 2000
Roser Ros
Ed. Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, FGSR

|